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Informe del proyecto misionero
en Kalahari, Namibia.

A continuación comparto algunas vivencias y bendiciones recibidas durante el viaje misionero de Está Escrito al Kalahari, Namibia, en el suroeste africano del 27 de julio al 9 de agosto de 2007. Algunos de estos incidentes bien pueden servir para compartirlos en tu iglesia. Un informe completo de las actividades realizadas, acompañado por fotos, estará disponible en el número de nuestra revista Canales de Inspiración que saldrá en el mes de octubre.

El los últimos años, It Is Written y Está Escrito en su estrategia evangelística, por la gracia de Dios, se han lanzado por fe al desafío de llegar con el evangelio no solamente alas grandes ciudades, sino a las tribus más remotas del planeta. Esto requiere bastante de logística, al igual que esfuerzo físico y financiero. Sin embargo, Dios ha estado bendiciendo ricamente cada esfuerzo. Para eso hemos entrado en sociedad con Pilgrim Relief Society, una institución adventista de apoyo sin fines de lucro cuya meta también es llegar a lugares remotos con el mensaje del tercer ángel. Ya hemos participado juntos en varios proyectos en lugares “extremos” del planeta: 1) Godpods para el Kalahari, el año pasado. 2) Biblias a los esquimales en el Polo Norte. 3) La creación de una escuela de entrenamiento en Rumania, para jóvenes de todo el mundo que quieran prepararse como misioneros plantando iglesias y congregaciones en lugares difíciles del planeta donde el evangelio no ha penetrado. En abril del 2007 fue la primera graduación de 21 de ellos. Varios ya están ubicados en diferentes países y otros van en camino. Todo esto por supuesto bajo la supervisión de los campos locales. 4) Proyectos en Botswana, Congo, Brasil, Perú, Venezuela, China, una nueva tribu recientemente descubierta en las islas del Pacífico, que vive en un cráter apagado. Hay otros proyectos que oportunamente te informaremos.

Este segundo viaje de It Is Written y Está Escrito al Kalahari (el primero fue en agosto del 2006) tuvo como objetivo lo siguiente:

1)    Distribuir 2.500 Godpods con la Biblia completa, El Camino a Cristo y una serie de 21 estudios bíblicos, todo narrado en el idioma san de la tribu de los bosquimanes, el cual no existe en forma escrita. Por primera vez estos nativos olvidados en uno de los lugares más hostiles e inhóspitos del planeta tienen la oportunidad de escuchar la Palabra de Dios en su idioma. Los Godpods son pequeños MP3 con baterías solares del tamaño de un abridor de garaje, cuya carga dura ocho horas y tienen una capacidad de almacenamiento de 160 horas de grabación, cada uno a un costo aproximado de $60. Al enterarnos de esta tecnología, nos apresuramos para colocar la Biblia por primera vez en el idioma nativo (esa es otra historia milagrosa) y hacerla llegar a los bosquimanes. Por la gracia de Dios cumplimos con este primer objetivo.

2)    Distribuir frazadas, ropa, calzado, alimentos, medicina, ofrecer tratamiento a por lo menos la mitad de las 185 aldeas de la región del Kalahari, al noreste de Namibia, en la frontera con Bostwana. Por la gracia de Dios pudimos entregar 25 toneladas de lo anteriormente mencionado, incluyendo 1,000 frazadas. La necesidad extrema en la que vive esta gente es impactante. Viven en chocitas donde apenas uno entra parado, hechas de ramas y lodo, con una sola puerta, las más sofisticadas tienen una ventanita. Han sido abandonados por siglos, hasta recientemente, cuando nuevos oficiales del gobierno están dispuestos a apoyarlos, por lo menos verbalmente, porque en la práctica solamente los que hemos ido a esos lugares somos los que están ayudado. Es muy difícil llegar hasta allí, y más sobrevivir acampando entre ellos. Aún nuestra iglesia a nivel de misión local está despertando a la necesidad de los nativos. En estos momentos nuestra relación con el gobierno y los aldeanos es excelente, y Dios está abriendo de par en par una puerta de servicio, y sobre todo abriendo corazones para el reino de los cielos. Las temperaturas extremas del desierto no son fáciles de sobrellevar. Experimentamos por la noche -4C (la semana antes de llegar estuvo en -7C), y en el día 40C. En el verano lo normal es que llegue a los 50-60C.

3)    Dejar instalados por lo menos 60 pozos de agua con baterías solares, cada uno a un costo aproximado a los $4.500. Estos pobres aldeanos tienen que caminar hasta 20 kilómetros o más para llegar hasta la fuente de agua más cercana. En tiempos de sequía, que dura 10 meses al año sin que se vea una nube en el cielo o caiga una gota de agua. Muchos la guardan debajo de la arena en lugares estratégicos dentro de huevos vacíos de avestruces bien sellados. Otros arrancan raíces o tubérculos que encuentran que destilan un poquito de agua al exprimirlos, y que se encuentran con escasez debajo del suelo arenoso. Eso les permite sobrevivir cuando salen de cacería o caminan para comprar víveres en aldeas más grandes a veces a una distancia de 90 kilómetros. Por las mañanas se puede ver a algunos de ellos arrancando briznas de algunas hierbas que contienen rocío, pasándosela por los labios. Para muchos esa es toda el agua del día. Estos pozos fueron excavados hace años por compañías buscadoras de diamantes, como un intercambio con los bosquimanes de que se les permitiese explorar el suelo en busca de piedras preciosas. La mayoría de estos pozos están fuera de servicio por falta de mantenimiento, o por haber dependido de bombas con motor diesel que se han dañado con el paso de los años. Los pocos que funcionan son con bombas de mano. Por la gracia de Dios dejamos instalados 50 pozos de agua con baterías solares y una bomba, que no requieren mantenimiento por 10 años, excepto el cambio anual de un pequeño anillo de goma (O ring). Otros diez estarán listos esta semana. Nuestra meta a largo plazo es que en las cercanías de las 185 villas o aldeas haya un pozo con abundancia de agua disponible, para que esta gente tenga para beber, asearse y producir alimentos. La paradoja es que debajo de ese extenso desierto yace uno de los lagos subterráneos de agua dulce más grandes del mundo, llamado “dragon breath” (el aliento del dragón), a tan sólo 15 a 60 metros de profundidad. Era espectacular ver aldeanos, niños, cabras, caballos y vacas empujándose unos a otros desesperados para beber el precioso líquido cuando poníamos a funcionar esas bombas por primera vez. Al conectar con un botón la corriente producida por la batería solar la bomba era accionada y el agua salía inmediatamente a través de una inmensa manguera. Otros pozos que están más alejados de las aldeas han sido conectados a través de mangueras a un depósito de 8 a 9 mil litros de agua para que los nativos la tengan más cerca. Se ha dado el caso que una aldea entera se mudó de lugar para estar más cerca de uno de los pozos. Sin embargo esta cercanía puede resultar fatal. Los elefantes que se desesperan por agua y olfatean la tierra húmeda a mucha distancia, son capaces de cualquier cosa para obtenerla. Cada pozo o depósito de agua ha sido rodeado y protegido por un cerco de piedra de dos metros de alto y un diámetro aproximado a los 15 metros. Tiene solamente una puerta de acceso, tan angosta que hay que entrar de costado, si uno es suficientemente delgado. Esto evita que caballos y vacas entren, excepto los animales más pequeños. Se puede notar el destrozo causado por los elefantes alrededor de los pozos, en algunos lugares parece que ha pasado un tornado. Saben que allí hay agua, y no pudiendo entrar rompen ramas de árbol o los arrancan de raíz, algunos árboles hasta casi medio-metro de diámetro. Es increíble la fuerza de los paquidermos. Ya os contaré más acerca de un par de encuentros cercanos con ellos y otros animales.

4)    Ayudar en la construcción de una iglesia en la villa de Tsumkwe de unas 1.000 personas. Es la villa más grande en toda esa localidad del oeste del Kalahari. Tener reuniones evangelísticas por las noches en aldeas donde hemos dejado Godpods y todavía no han aceptado el evangelio. Por la gracia de Dios también este objetivo fue cumplido. La iglesia, el edificio más alto de toda la ciudad, de bloques y techo de metal en un ángulo muy pronunciado, con capacidad para 300 a 400 personas fue terminada de construir en tres semanas e inaugurada el sábado 11 de agosto de 2007.

Junto con nosotros llegó una delegación de 38 voluntarios rumanos provenientes de España, Francia, Alemania, Italia, Australia, USA, Canadá, Moldova y otros países. El espíritu de equipo esas tres semanas fue maravilloso, se logró muchísimo. La aldea que elegimos para la serie evangelística tiene como jefe un hechicero. Ya os contaré cómo Dios está trabajando en ese corazón.

5)    Dejar tres misioneros jóvenes tiempo completo por un año o más para que atiendan las aldeas. Los tres, que hablan varios idiomas, graduados de la escuela de misioneros en Rumania, ya están trabajando con todo entusiasmo. No deja de ser desafiante vivir todo ese tiempo en carpas, con abundancia de mosquitos anofeles (causantes de malaria) especialmente en los dos meses de lluvia, rodeado de animales salvajes en una zona donde abundan los leopardos, hienas, elefantes e infectada de mambas, las serpientes más venenosas y veloces del mundo. Para nosotros tres semanas no fue fácil.

Grabar un programa de televisión de Está Escrito en el Kalahari y dos con el orador de It Is Written de Australia. Esto también se logró y el programa en español, Dios mediante saldrá al aire a partir de noviembre del 2007. Podrás verlo también en el sitio de Internet, o si deseas, oportunamente podrás pedir el DVD a un costo mínimo. De paso, habrán dos DVD’s, uno de 28 minutos con el programa, otro de 10 minutos con un llamado de ayuda y apoyo para los que quieran involucrarse en estos proyectos misioneros humanitarios, como un informe que puede ser pasado en las iglesias, o simplemente para disfrutarlo con la familia.

Otros datos de interés: 1) De las 186 aldeas de la zona del Kalahari, ya existen nueve aldeas cuyos habitantes son todos adventistas del séptimo día. Hay ya 26 aldeas con presencia adventista. Cada aldea tiene un promedio de 40-200 personas. 2) El plan en el futuro es crear una escuela industrial para entrenar a los jóvenes; una clínica para atender las necesidades básicas de aldeanos que mueren sin haber tenido inmunización en su vida, y padecen de problemas que se pueden evitar; y que cada aldea tenga acceso a un pozo de agua y conozcan a Jesucristo. El terreno de varias hectáreas ya está en camino de conseguirse. El gobierno actual se ha volcado 100% a apoyar a los bosquimanes por sobre cualquier otro grupo social, y la obra que estamos haciendo cuenta con todo el apoyo, por lo menos verbal, de las autoridades. 3) Hay un total aproximado a 75 mil habitantes en el Kalahari que comprende el este de Namibia y parte de Botswana. El desafío es llegar a ellos con ayuda humanitaria y el mensaje de salvación lo antes posible. 4) Es posible que hayan varios viajes más hacia esos lugares. Tú también puedes ser parte del equipo si lo deseas, o si no puedes viajar, tal vez tu iglesia puede adoptar una de estas aldeas, ya sea en oración, o tal vez patrocinar un pozo de agua, o varios Godpods. Si creemos que “todo ojo le verá” (Apoc.1:7), es necesario que todos tengan la oportunidad de hacer su decisión por Cristo. 5) Ya se han bautizado más de 1,500 bosquimanes en estos últimos 10 años, la mayoría después que recibieron los Godpods entre el año pasado y éste. Entre los primeros conversos estuvo el ya fallecido actor de la película “The gods must be crazy” (“Los dioses deben estar locos”) Ya te contaré más acerca de él. El sábado anterior, cuatro pastores bautizamos al aire libre 26 aldeanos en un estanque con 25 cm. de agua, y este sábado 140 en un bautisterio portátil.

En camino hacia la villa de Tsumkwe, cerca de la cual acamparíamos y donde sería nuestro centro de operaciones por el resto de la estadía en el Kalahari, viajamos  mayormente en un camino de tierra y arena. Esto hacía que nuestra camioneta dejase detrás una estela de polvo impresionante. Cuando nos cruzábamos con otros coches, debíamos avanzar por fe por un rato hasta que la ruta se volvía visible. Todavía quedan muchos vestigios de la dominación inglesa en siglos pasados en esta zona, entre ellos la costumbre de manejar sobre la izquierda, cosa que me costó bastante acostumbrarme. Después de un par de horas, nos detuvimos a desayunar en un pueblito, donde se nos unieron cuatro vehículos más con una delegación de voluntarios rumanos que venían a ayudar en los proyectos. Éramos ahora un total de 42. Todos ellos hablan varios idiomas, incluyendo el inglés, así que no hubo mayor problema con la comunicación. Ahora sí que la nube de polvo se tornó impresionante. A nosotros nos fue bastante bien por ir a la vanguardia, pero los demás venían asfixiándose, a pesar de que los vehículos viajaban separados varias cuadras uno del otro. Al llegar cerca de una aldea nos encontramos providencialmente con Chungura que iba caminando al costado de la ruta, de quien habíamos estado escuchando minutos antes. Fue el protagonista de una historia casi increíble. Allí nos detuvimos al costado de la ruta para conversar con él y tomarnos fotos. El pobre creo que estaba confundido al ver a más de 40 personas bajar de sus coches para tomarse fotos con él.

Chungura es un aldeano bosquimano de 65 años, bastante esbelto, mide 1.90m de altura, delgado, pero en un estado atlético formidable. Fue uno de los primeros conversos ganados a nuestra iglesia, siendo bautizado en el 2001. Su sueño era llevar el evangelio a los miembros de su tribu, los Hereros. Lo intentó por casi seis años, siendo rechazado por su misma aldea. Decidió abandonar sus esfuerzos en favor de su propia gente e ir a evangelizar otras aldeas de otras tribus con la esperanza que fueran más receptivos. Pocos días después tuvo un sueño. Soñó que estaba tratando de romper una piedra golpeándola con un pico. La roca estaba muy dura, el pico rebotaba y no podía sacarle ni un pedacito a la roca. Cuando estaba a punto de abandonar su trabajo, en el sueño se le apareció un ángel, que le dijo: “Sigue golpeando que vas a quebrarla”. Golpeó una vez más y le arrancó varios pedazos a la roca. Animado por su sueño, temprano por la mañana decidió ir una vez más a los miembros de su aldea. En el camino se encontró con seis de ellos que venían hacia él decididos, blandiendo lanzas en sus manos. Les preguntó hacia dónde se dirigían. Los aldeanos le dijeron que iban en busca de un leopardo que esa noche había arrebatado y huido con una de sus vacas. “Yo os ayudaré, iré con vosotros”, les dijo Chungura. No anduvieron muchos hasta que divisaron al leopardo trepando a un árbol arrastrando la vaca. Los leopardos tienen una fuerza admirable, son capaces de arrastrar una presa cinco veces el peso de su cuerpo. Chungura, quien tiene terror aún de los perros, sin lanza o arma alguna, corrió hacia la fiera. Los demás que tenían lanzas se asustaron y huyeron dejando desprotegido a Chungura. Cuando Chungura se acercó al árbol, el leopardo le saltó encima apresándolo con sus colmillos por la nuca, y con sus garras los pómulos y la frente. En ese instante nuestro hermano se sintió poseído por una fuerza fuera de lo común. Luchó con el animal, le abrió la boca, y con una fuerza descomunal, asió a la fiera del cuello y la estranguló con sus manos hasta asfixiarla. Sufrió heridas de gravedad y aún pueden verse en su rostro las cicatrices causadas por el leopardo alrededor de sus ojos, frente y cara, y partes del cuerpo, pero su vida fue preservada. Regresó con el leopardo muerto a la aldea. A partir de ese momento fue considerado un héroe por los miembros de su aldea, y hasta donde se sepa es el primer nativo de toda esta zona que ha matado un leopardo sin otras armas que sus manos a la edad de 64 años. Chungura ahora vio una puerta abierta, todos lo escuchaban y admiraban, y aprovechando esta circunstancia comenzó a hablarles de Jesús. Como resultado toda la aldea de 75 miembros aceptó el evangelio. Hoy todos son adventistas del séptimo día, al igual que otras ocho aldeas de la zona. Nuestro hermano es muy sencillo, no tiene familia ni casa donde vivir. Anda caminando y predicando de aldea en aldea. Habla algo de inglés (idioma oficial de Namibia) y san. Durmiendo donde la noche lo encuentre, expuesto al constante peligro de animales salvajes, al calor y al frío. Un verdadero héroe de Dios, a quien el Espíritu Santo usó de una manera singular, y sigue usando para arrebatarle las presas al enemigo.

Finalmente en forma milagrosa después de haber tenido sólo un problema con un neumático de nuestro trailer, teniendo en cuenta el camino de tierra y piedras y la cantidad de coches, llegamos a Tsumkwe, cansados, bañados de polvo y nos instalamos en las carpas correspondientes, dos por carpa. A mi me tocó con el orador de Australia. El campamento tiene algunas cabañas, pero todo el grupo quedamos en carpas debajo de algunos árboles de acacia. El perímetro del área donde acampamos está protegido por una cerca de dos metros de altura, electrizada las 24 hs para evitar que alguien entre sin permiso, pero especialmente para protección de animales salvajes depredadores.

Luego de un frugal desayuno nos dirigimos al terreno donde se está construyendo una iglesia para unas 300 a 400 personas. Será el edificio más alto de todo el pueblito de unos 1000 habitantes. Frente a nuestra iglesia, del otro lado de la ruta, está la casa del famoso Naxau, conocido como Gaukana, el actor bosquimano de la película “The gods must be crazy” (“Los dioses deben estar locos”). Una casita sencilla pero atractiva que le fue donada por la compañía cinematográfica que filmó las películas. De paso, ya hay cinco episodios de esa película. Dos son las conocidas en occidente, y tres más fueron hechas a pedido de los chinos, a quienes les encantó esta película, pero no están disponibles en otros idiomas. Gaukana nunca recibió remuneración alguna por el trabajo desempeñado como primer actor. Es más, fue elegido por casualidad e inocentemente aceptó. Anteriormente otro bosquimano había sido contratado como actor, pero al comienzo de la filmación se asustó, sin saberse el motivo, y huyó al desierto dejando al equipo de producción de Sudáfrica en la nada. Gaukana iba pasando por allí cerca, lo llamaron y le dijeron que hiciera esto, aquello y lo otro, y finalmente quedó “enganchado” como actor en toda la película. Al terminar las películas, que demoraron varios años en filmarse en su totalidad, debido a que al no tener el idioma bosquiman escrito, tenían que grabar segmento por segmento, con un “actor” que nunca estudió arte o drama, le regalaron a Gaukana una camioneta Toyota que era parte del equipo de filmación. El único pastor protestante de la zona en forma privada convenció a Gaukana que esa camioneta debería pasar a “la obra de Dios”, se apoderó de ella y hasta el día de hoy la maneja. Gaukana, al igual que otros bosquimanes, nunca se adaptan a vivir entre paredes, tienen una chocita hecha de ramas y lodo, y duermen afuera. Aunque tenía la casa, siempre dormía afuera. Es la naturaleza del bosquiman, debe estar libre, siempre en contacto con la naturaleza. Finalmente, hace casi tres años, antes de su muerte por tuberculosis (que abunda en esta zona ya que se desconoce la inmunización), cambió su casa por cinco vacas, las cuales consideró de mayor beneficio que su casa. El día de su sepelio Sebastián, el líder de Pilgrim Relief Society y quien comenzó la obra entre los bosquimanes hace más de una década, estaba de viaje por otro país y se enteró de la muerte de Gaukana meses después. Así que el pastor de la iglesia protestante que vive en la villa, hizo el funeral, atribuyéndose que era el pastor de Gaukana y que era uno de sus miembros. Muchos bosquimanes adventistas se indignaron, y fue lo primero que le contaron a Sebastián cuando regresó. Los medios de información vinieron, se grabó todo el funeral, incluso ha sido agregado a las últimas ediciones de la película “Los dioses deben estar locos”. Fue sepultado lejos de la ciudad, en un lugar desconocido. No existen cementerios en esta zona del mundo. Cuando alguien muere, cavan un hoyo en la tierra, sepultan el cadáver en forma vertical, y se aseguran de taparlo con piedras y tierra, para evitar que los animales salvajes caven y devoren el cadáver. Era nuestra intención visitar el lugar de su sepultura, conocido por muy pocos, ya que fue sepultado por algunas poquitas personas, la mayoría amigos suyos adventistas. El horario tan ajustado, y la distancia a recorrer, no permitieron llegar hasta el lugar. Tampoco hay una marca o señal donde fue sepultado, pero sus amigos saben muy bien donde está. Y los ángeles de Dios también, ya que Gaukana fue uno de los primeros conversos al adventismo (ganado por Sebastián – por eso en el logo de Adventist Relief Society aparece la silueta de Gaukana corriendo con su arco y flecha) en esa zona y murió como adventista del séptimo día. Su fama entre los hombres ha comenzado a eclipsarse, pero su nombre permanece indeleble en el Libro de la Vida.

Parte de la mañana la dedicamos a cargar y descargar arena con palas en un camión prestado, antiquísimo, pero que todavía funciona. Me tocó manejarlo más de una vez. También cargamos varios materiales de construcción hasta el lugar donde se construye la iglesia. El viento estaba bastante helado por la mañana, pero luego entibió. Por la tarde, casi todo el grupo fuimos a visitar las aldeas de Duimpos y Kapteinos para entregar frazadas, alimentos, ropa, calzado, medicinas y Godpods. Aprovechamos a filmar para tener suficiente material extra para los programas, y también a tomar fotografías. Los aldeanos son muy amables y amigables. Les encanta que les tomen fotos. Son muy capaces, despiertos e inteligentes. Era emocionante ver en la segunda aldea familias enteras reunidas escuchando ávidamente la Palabra de Dios en su propio idioma por primera vez. Bastaba con explicarles una sola vez cómo usar el Godpod y ya eran expertos en manejarlos, a pesar que para operarlos hay varios comandos que no son fáciles de aprender. Me dio mucha pena ver a otro señor, al lado de su chocita, mientras su esposa cocinaba al aire libre, él estaba cosiendo sus tenis rotos con una aguja e hilos especiales que ellos fabrican. En la primera aldea, donde en su mayoría eran adventistas, y donde el año pasado se repartieron Godpods, me llamó la atención, dos niños entre 10 a12 años de edad, repitiendo de memoria toda la Biblia. No lo podía creer!! Los escuché por más de 20 minutos hablando a la par del Godpod, aún haciendo las pausas donde correspondía, y sin equivocarse una sola vez, estuvieron repitiendo la Biblia. Varias veces adelanté el Godpod a otros libros de la Biblia, e igualmente continuaron repitiendo de memoria. Por supuesto que les tomé varias fotos y llamé al camarógrafo para grabar esa inusual escena. No hay duda que la Palabra de Dios está causando impacto en mentes abiertas de par en par al mensaje del evangelio de Jesucristo. Luego de comprarles varios souvenirs y manualidades que ellos producen, entre ellas un arco, aljaba flechas (no envenenadas todavía – las envenenan usando un gusano difícil de encontrar, cuya toxina es capaz de paralizar aun a una jirafa) y un hacha, regresamos cuando el sol se estaba ocultando. Muchos aldeanos, incluyendo madres con niños pequeños nos pidieron que los transportáramos a Tsumkwe donde necesitaban comprar algunos alimentos con el dinero de la venta de sus manualidades. Cargamos 28 de ellos en la caja de la camioneta. Iban felices de evitarse una caminata de más de 30 km., y no tener que dormir con sus niños en medio de los arbustos donde la noche los encuentre, con el constante peligro de leopardos elefantes y hienas.

Por la noche varios “aventureros” del grupo nos dirigimos hacia el estanque donde cada noche los elefantes vienen a darse un banquete con el agua, y vaciar el estanque. Era el comienzo de la luna llena, por lo tanto la visibilidad estaba estupenda para avisarlos. Después de una espera de por lo menos una hora, ya cuando el grupo se había puesto a una distancia considerable para escapar en caso de emergencia, con Brian, el camarógrafo, nos acercamos al estanque, él con su filmadora y yo con mi cámara fotográfica. Quedamos camuflados en el pasto, a solamente unos 15 metros del estanque. Después de ver un chacal dando vueltas por allí, dos gigantescas criaturas a paso redoblado se acercaron al estanque. Nuestro corazón comenzó a latir un poco más rápido que de costumbre. Son animales inmensos. Evidentemente eran elefantes jóvenes, porque jugaron, se bañaron y bebieron hasta cansarse. Cuando escucharon el clic de mi cámara, uno de ellos giró su cabeza y comenzó a sacudir sus orejas (señal de ataque). Cuando estábamos listos para huir detrás de un árbol, giró su cabeza y al parecer el agua le resultó más interesante. Evidentemente nos vieron, además de tener un olfato muy refinado, se podía ver bastante bien a la luz de la luna, y a cada ratito miraban en nuestra dirección. A tan sólo 15 metros de distancia, y a veces menos de estos monstruos, debíamos permanecer inmóviles. El menor movimiento… y estaríamos en serios problemas. El resto del grupo que podían ver a los elefantes desde la distancia empezó a preocuparse, comenzaron a alumbrar con sus linternas, gritar y hacer ruido tratando de “protegernos”. Ante tanto escándalo los paquidermos decidieron alejarse, y nosotros también. Por supuesto que ahora todos querían ver el video y las fotos (que no salieron muy bien por la oscuridad). Este encuentro cercano y otras historias de elefantes, fueron el motivo de conversación por el resto de la noche en la fogata del campamento. Esa noche heló, las bolsas de dormir no fueron suficientes.

Durante varias noches en las madrugadas los perros guardianes estuvieron ladrando por varias horas, era evidente que veían algo. A los elefantes casi no les ladran, pero odian a las hienas y leopardos. El dueño nos dijo que con frecuencia leopardos y hienas rondan el campamento. Posiblemente olfatearon nuestra comida, o a nosotros. En esta época del año el agua es muy escasa y los alimentos también. Los animales andan nerviosos y un poco más agresivos. En las últimas semanas han habido encuentros cercanos con animales salvajes con los aldeanos.

Un día salimos temprano a visitar dos aldeas, la primera Eaglepost, una pequeña comunidad de 40 nativos que se formó hace poco gracias a un pozo de agua donado por Royce y Frances Williams. El agua hizo que la gente viniera a vivir cerca del pozo. Ninguno en la aldea es adventista, pero han comenzado a abrir su corazón en la medida que ven que los ayudamos desinteresadamente. Existen muchas enfermedades entre los nativos, viruses, infecciones y tuberculosis. Practican algunas costumbres que son mas bien la causa de enfermedad que de curación. Por ejemplo, cuando un niño se enferma, o tiene problemas con sus ojitos, le practican algunos cortes encima de las cejas y entre las cejas hasta que sangra, creyendo que de esta manera es como salen los malos espíritus que le han traído la enfermedad. El problema es que practican esas incisiones con cuchillos que ellos mismos fabrican, infectados desconociendo reglas básicas de salud. Muchos se enferman más y otros mueren por las infecciones. De paso, el promedio de vida es muy bajo entre los aldeanos. Como dije antes, duermen a la intemperie, al lado de su choza, con frazadas, colchoncitos y una almohada tan sucia que no se sabe de qué color es. Al lado de su lecho, los hombres mantienen colgados su arco, aljaba con flechas y una lanza. Otros, además de salir a cazar para proveer alimentos para su familia, hacen manualidades para salir a vender a las aldeas más grandes. Compré varias de las cositas que ellos hacen, tales como collares, cortando minuciosamente y casi del mismo tamaño cortezas de huevo de avestruz. Perforan esas piezas del tamaño de una uña y las unen con un hilo. Un trabajo que lleva días.

Una historia que nos conmovió fue lo ocurrido con la gente de la aldea de Eaglepost. Cuando fuimos a visitarlos el día anterior, uno de los camarógrafos rumanos que vive en Italia, que han venido para filmar lo que está ocurriendo entre los bosquimanes, se olvidó de su trípode en la aldea. Los líderes de la aldea se reunieron y acordaron enviar uno de los aldeanos con el trípode de regreso hasta encontrarnos. Después de recorrer una distancia de 17 km hasta nuestro campamento, este joven apareció con el trípode a cuestas para devolverlo. No sé cómo hizo para averiguar dónde estábamos acampando, pero nos encontró. Entre los bosquimanes no se acostumbra mentir, ni robar ni tomar alcohol. Son personas leales y confiables, que respetan en sobremanera la propiedad ajena. Creo que ese fue el argumento del comienzo de la película “Los dioses debe estar locos”, cuando un bosquiman encuentra que desde un avión a alguien se le ha caído una botella de Coca Cola vacía, y viaja hasta el confín del mundo para devolverla a su dueño.

En casi todas las aldeas puede verse la famosa “hoodia”, o raíz tan cotizada en occidente, que crece solamente en el Kalahari, las cuales cortan en rebanadas y las ponen a secar. Esta raíz o tubérculo bastante amargo tiene la característica que si uno masca o come un poquito de ella, suprime el apetito de una manera notable. Entre los nativos la usan porque con frecuencia no tienen qué comer, y así sobreviven activos sin alimentarse por varios días. En occidente la usan para suprimir el apetito y así adelgazar. Es el gran negocio, compañías americanas y europeas vienen y les pagan pocos dólares a los aldeanos y se llevan bolsas que en occidente tiene cada una un valor de miles de dólares. Hace poco surgió un abogado que se levantó para detener este abuso y defender el caso de los bosquimanes que obtienen esta materia prima a un gran esfuerzo y la venden a un precio miserable. Está llevando este asunto a la corte, para que por lo menos paguen un precio más justo, y alertando a los aldeanos acerca de este asunto.

La segunda aldea que visitamos fue Nxomtson. Allí todos son adventistas y se puede notar que viven más limpios y ordenados, aunque no están exentos de enfermedades. Las jefas de la aldea son dos mujeres ancianitas. Casi nunca se ven mujeres como jefas de aldea, pero estas dos son muy respetadas, se han ganado la confianza y respeto de los aldeanos. La costumbre aquí es que las mujeres hacen casi todo el trabajo pesado, mientras que los hombres cazan y hace algunas manualidades. El año pasado, cuando estas dos mujeres escucharon que habíamos llegado a Tsumkwe y que estábamos repartiendo Godpods con la Biblia, caminaron 17 Km. entre las malezas y arbustos bajo la amenaza constante de elefantes, hienas y leopardos para obtener un Godpod, algo de comida, abrigo y medicinas. Se les dijo que al día siguiente visitaríamos su aldea y les llevaríamos todas las cosas que vinieron a buscar. Regresaron caminando a su aldea el mismo día. Al día siguiente fuimos a esa aldea y allí estaban las dos abuelitas. Felices recibieron a la delegación. Esta vez les dejamos abundancia de provisiones. Oramos con ellos y nos despedimos.

Otro día fuimos a grabar parte del programa (el cierre del mismo) al pie del baobad más antiguo de África, se estima que tiene 1500 años. Ya habíamos estado allí antes con todo el grupo. Son árboles gigantescos, fuera de serie, su cáscara se parece a la piel de elefante, incluso en su color. Lo que me enteré días mas tarde es que hay que ser muy cuidadosos al acercarse a esos árboles, porque tanto en sus ramas como en las ranuras de las raíces viven las mambas. Incluso está prohibido acampar alrededor de ellos porque es allí donde regresan estos ofidios para pasar la noche, después de andar merodeando en el día por alimentos. Ignorando este asunto no solamente trepamos por diferentes ramas, sino que nos sacamos fotos metidos entre las ranuras de las raíces. 

El sábado por la tarde, después del bautismo partimos hacia una depresión llamada Nyae Nyae a unos 50 Km. de distancia. En época de lluvia esta depresión se llena de agua teniendo una profundidad de medio metro y una superficie de decenas de kilómetros cuadrados. Un mar de flamencos inunda el lugar cuando hay agua. Lo encontramos totalmente seco con rebaños de antílopes emigrando sobre un horizonte que producía un espejismo impresionante. Nos dijeron que es una de las zonas donde hay más serpientes mambas. Tal vez de deba a que abundan animalitos pequeños como perritos de pradera y otros que hacen cuevas y favorecen que las mambas busquen allí su comida. Se nos advirtió que en el momento de escuchar un silbido prolongado, debíamos huir en dirección a los vehículos. Ese silbido es llamado “el silbido de la muerte” y es producido por las mambas con su boca abierta cuando se sienten amenazadas por la presencia de un ser humano o animal. Aún rinocerontes, jirafas, cebras, elefantes y otros mamíferos huyen cuando escuchan este silbido, porque saben que el peligro los acecha. Cuando la mamba ataca, muerde repetidas veces hasta asegurarse que su enemigo está paralizado o fuera de combate. En el camino de ida vimos una del grueso de un brazo que atravesó el camino. Cuando nos bajamos de los vehículos un tanto temerosos para filmarla o fotografiarla había desaparecido entre la maleza. Posiblemente el ruido de los coches la espantó. Se desplazan velozmente y es fácil perderlas de vista. Caminamos por ese lago seco y allí quedamos hasta la puesta del sol para filmar y tomar fotografías típicas de un sol ocultándose y en el horizonte la silueta de los clásicos árboles de acacia con su parte superior plana. Despedimos el sábado y nos dirigimos nuevamente hacia la aldea para continuar con la campaña evangelística. Esta noche el tema fue sobre el estado de los muertos, tema clave que el hechicero jefe de la aldea debe escuchar, pero nuevamente se mantuvo alejado.

Encendimos el generador, colocamos la pantalla (una sábana atada a dos árboles), ubicamos la computadora y el video proyector y comenzamos la reunión. Todos muy atentos, absorbiendo cada palabra. Muchos de ellos con sus rostros totalmente pintados. Justo antes del llamado, los perros comenzaron a ladrar furiosos y encrespados. Evidentemente vieron algún animal que se acercaba. Tan pronto apagamos las luces y terminamos el programa, por instinto muchas personas se metieron a sus cabañas, tal vez temiendo que algún animal estuviese por allí cerca, aunque más tarde seguramente saldrán para dormir afuera.

Por el momento hay solamente dos adventistas entre ellos, pero confiamos que pronto toda la aldea será adventista. Ha habido un poco de oposición con el jefe de la misma. Este hechicero tiene comunicación con los espíritus. Nunca asiste a las reuniones, queda allí a la distancia en la oscuridad o al lado de una fogata que el prepara. Pero el “hielo” se está rompiendo y se ha mostrado más amigable. La última noche pidió a uno de los líderes de nuestro grupo que le consiguiera un toro. No sé si esto fue para “probarnos” y de allí trazar su táctica de qué dirección tomar junto con su aldea. Pero lo cierto es que necesitan reproducir su ganado para alimentarse y tener más vacas para el consumo de leche. Cuando nos enteramos del asunto, decidimos donar un toro, el cual cuesta unos $200. Estoy seguro que esto abrirá las puertas y pronto el mensaje de salvación llegará al corazón de esta alma necesitada. También nos dimos cuenta que este es uno de los regalos que los nativos más aprecian, por eso decidimos donar algunas vacas ($150 cada una) a otras aldeas de adventistas y no adventistas necesitados. Las cabras son más baratas, también dan leche, pero les dificulta mucho “manejarlas” porque se les escapan y pierden control sobre ellas.

En más de una ocasión en los senderos por donde manejábamos fuimos obstaculizados por elefantes solitarios o manadas de ellos a pocos metros. No nos quedó otra opción que retroceder y “crear” nuestro propio camino entre las malezas y arbustos y alejarnos lo antes posible. El viernes cuando nos proponíamos visitar las tres aldeas más alejadas en el límite con Botswana y llegamos hasta la única estación de servicio para cargar gasolina, nos encontramos con la desagradable sorpresa que los elefantes en la madrugada habían destrozado algunos postes de luz, cortando la corriente desde el generador de la ciudad hasta la gasolinera. Pero nada podía detenernos en hacer la obra ese día. Usamos por fe la gasolina en los tanque de reserva que teníamos en recipientes en el campamento, y salimos confiados que al regreso el problema con la estación de servicio estaría resuelto. Volviendo a los elefantes, son muy tiernos y lindos para ver, pero son una máquina de destruir cuando se enojan. Se han encontrado leones y jaguares destrozados contra las piedras por ataque de elefantes. Hace un año mataron a seis aldeanos en el campo en este lugar. Los elefantes los pisaron y con sus trompas y patas los cortaron en pedazos desparramándolos por todos lados.

El último día, luego de finalizar nuestras grabaciones, emprendimos el camino de regreso a Windhoke (se pronuncia Vintok), aprovechando a visitar el Parque Nacional de Etosha, el segundo parque más extenso del mundo con una gran variedad de animales de toda especie, y luego dirigirnos a la costa para visitar uno de los lugares más ricos y afluentes de Namibia donde hay inmensas dunas de arena en constante movimiento y colonias de flamencos. En el camino nos avisaron que la noche cuando salimos, los compañeros rumanos que quedaron en el campamento estaban en problemas, no tenían agua. Los elefantes destrozaron todo el sistema de depósito de agua del campamento y estimaban que les llevaría por lo menos dos días repararlo. Creo que salimos a tiempo de ese lugar, ya que la fuente de agua más cercana al campamento está situada a más de un kilómetro.

He quedado gratamente impresionado con las ciudades medianas y grandes del sur de África, son hermosas, limpias y ordenadas, tienen todas las comodidades y servicios. Se encuentran más cosas que en USA, ya que están en contacto con muchos países del mundo importando la mayoría de los productos. Gran parte de Namibia fue hasta hace algunas décadas una colonia alemana, y todavía son los que predominan en esta zona. El agua, los vegetales y todas las comidas en todas las ciudades del sur de África se pueden comer sin problemas, todo está muy bien cuidado y controlado.

Finalmente llegó el momento de dirigirnos hacia el aeropuerto. Con nostalgia y a la vez con un sabor agradable por lo experimentado, nos despedimos de Namibia. Con muchos deseos de permanecer más tiempo y también de regresar en un futuro. África tiene algo mágico, no sé que es, pero atrae de tal modo que pronto llega a ser parte de uno, como dicen en ingles “it grows fast under your skin” (crece rápido debajo de tu piel).

Gracias por tus oraciones y apoyo en favor del pueblo bosquimán, en favor de Está Escrito y todo el equipo que estamos tratando de arrebatarle cautivos que el enemigo ha tenido en oscuridad por tantos siglos, y tratando de cumplir humildemente la orden del Maestro de llevar el evangelio a “toda nación, tribu lengua y pueblo”.

Tu hermano,

Robert Costa
Está Escrito Televisión
Director/Orador

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